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Ginecología

¿Qué es la Ginecología Infatojuvenil?

La Ginecología Infantojuvenil es una especialidad que se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades ginecológicas de la niña y adolescente cuyo objetivo fundamental es preservar su salud.
La atención requiere de una gran delicadeza y dedicación, utilizando técnicas adecuadas de anamnesis, examen físico y procedimientos diagnósticos, especialmente adaptados a cada edad y etapa de desarrollo de la niña.
La primera visita es recomendable agendarla a partir de los 9-10 años, al iniciar los primeros signos de desarrollo puberal donde se ofrecen recomendaciones en vacunación contra el virus del papiloma humano, higiene genital, su primera menstruacion entre otras.

Áreas de trabajo de un ginecólogo pediátrico

Las enfermedades ginecológicas pueden aparecer no sólo tras el inicio de la pubertad.

Los órganos reproductores de las recién nacidas son tan susceptibles a las enfermedades como los de las adultas. Incluso en ausencia de síntomas, los bebés necesitan revisiones periódicas con un ginecólogo pediátrico.

El bebé recibe hormonas maternas con la leche de la madre, y uno de los primeros problemas puede ser una crisis hormonal. Esta afección va acompañada de secreciones del tracto genital, dolor en las glándulas mamarias y otros problemas de salud. Las crisis hormonales en las niñas requieren la consulta obligatoria de un ginecólogo pediátrico y una corrección a tiempo.

Las principales tareas del médico pasan a ser:

  • diagnóstico, tratamiento conservador y quirúrgico y prevención de enfermedades infecciosas e inflamatorias de los órganos genitales y del aparato reproductor;
  • medidas de rehabilitación tras traumatismos y patologías;
  • detección y corrección de anomalías congénitas del desarrollo y defectos adquiridos;
  • restauración de las funciones reproductivas tras traumas, intervenciones quirúrgicas y enfermedades;
  • enseñanza a los padres de cómo cuidar los genitales de sus hijos, incluido el uso correcto de pañales, pañales y productos para su cuidado;
  • inmunoprofilaxis contra el VPH.

Las tareas de un ginecólogo pediátrico también incluyen la prevención del embarazo precoz, las enfermedades de transmisión sexual en las adolescentes y el asesoramiento a niños y padres.

Motivos para acudir al ginecólogo pediátrico

Los síntomas por los que es necesario llevar a la niña al médico son:

  • enrojecimiento de la piel y las mucosas de los genitales externos, picor y ardor, secreción del tracto genital;
  • picor, calambres y ardor al orinar;
  • detección de bacterias y aumento del número de glóbulos blancos en los análisis de orina;
  • sospecha de estructura anormal de los genitales externos del niño;
  • la presencia de dolor abdominal agudo o crónico;
  • cambios en el aspecto del abdomen (su forma y tamaño);
  • la presencia de enfermedades alérgicas;
  • detección de hernias inguinales, especialmente las bilaterales;
  • la madre de un recién nacido tiene clamidia, tricomoniasis, etc;
  • ausencia de menstruación a los 16 años y de caracteres sexuales secundarios a los 14 años;
  • la aparición de caracteres sexuales secundarios antes de los 8 años (olor a sudor, aumento del tamaño de los pechos, crecimiento de vello en el pubis o en las axilas, etc.);
  • el ciclo menstrual no es regular;
  • la menstruación es abundante y/o dura más de 7 días;
  • menstruación muy dolorosa;
  • interrupción de la menstruación durante más de 2 meses;
  • sospecha de embarazo, cuerpo extraño en la vagina;
  • sospecha de abuso físico o sexual.

Las enfermedades inflamatorias causadas por la introducción de gérmenes en la zona genital son bastante frecuentes. Esto puede deberse a una higiene deficiente o al uso inadecuado de pañales. A medida que los niños crecen, se interesan por sus órganos y los exploran, lo que también puede provocar inflamaciones.

El ginecólogo pediatra también debe examinar regularmente a las niñas desde una edad temprana. El primer examen se realiza tras el nacimiento del bebé. Otras consultas rutinarias se realizan a los 3 años, antes de entrar en la escuela (6-8 años) y durante la adolescencia, a los 14 y 18 años.

Una cita con un ginecólogo pediátrico puede ser organizada no sólo por los padres, sino también por la propia niña. Los adultos no siempre son conscientes de los problemas, y es importante enseñar a los niños desde pequeños a no tener miedo de buscar ayuda médica.


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Preguntas frecuentes sobre Ginecología Infatojuvenil

Se recomienda que las niñas tengan su primera consulta con un ginecólogo infantojuvenil entre los 13 y 15 años de edad. Esto es importante para establecer una relación de confianza con su médico y para obtener información y educación sobre la salud sexual y reproductiva.

Los problemas ginecológicos más comunes en las niñas y adolescentes incluyen irregularidades menstruales, infecciones vaginales, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis y problemas relacionados con la pubertad temprana o tardía. También puede ser necesario abordar temas relacionados con la salud sexual y la anticoncepción.

Los signos de problemas ginecológicos en las niñas y adolescentes pueden incluir dolor abdominal o pélvico, cambios en la menstruación, secreción vaginal anormal, picazón o ardor vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y retraso o ausencia de la menstruación.

El tratamiento dependerá del problema específico que presente la paciente. Puede incluir cambios en el estilo de vida, medicamentos, terapia hormonal, cirugía o una combinación de estos tratamientos. También es importante abordar cualquier problema relacionado con la salud sexual y la anticoncepción de manera adecuada.

Es importante establecer una relación abierta y de confianza con su hija y estar dispuesto a responder cualquier pregunta que ella pueda tener. También puede ser útil proporcionar materiales educativos apropiados para su edad y hablar sobre la importancia del consentimiento y la prevención de enfermedades de transmisión sexual.