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Cistitis en niños

La cistitis es una enfermedad del sistema urinario de carácter agudo o crónico, en la que se produce una inflamación de la vejiga. La afección se acompaña de síntomas característicos en forma de micción frecuente, dolor, ganas frecuentes de vaciar la vejiga. Los urólogos pediátricos diagnostican, evalúan los síntomas y tratan la cistitis en niños, tanto niños como niñas.

La cistitis es una de las afecciones más frecuentes en la infancia. Puede ser una afección independiente o un síntoma de infecciones combinadas del sistema genitourinario. La cistitis causa importantes molestias a los niños, impidiéndoles llevar una vida normal.

La razón principal del desarrollo de la patología es la penetración de patógenos en el tracto urinario, que, multiplicándose, provocan un proceso inflamatorio en la vejiga. Los principales síntomas de la enfermedad incluyen: dolor y corte al orinar, ganas frecuentes de orinar, secreción sanguinolenta en la orina.

En las niñas, la cistitis es entre 3 y 5 veces más frecuente que en los niños, debido a las peculiaridades fisiológicas y anatómicas de la estructura corporal femenina. La uretra en las niñas es más corta y ancha, y la vagina, el ano y la uretra están situados a poca distancia entre sí, lo que permite que los agentes patógenos penetren más rápidamente en el organismo.

Si sospecha que un niño tiene cistitis, es necesario acudir a tiempo a un ginecólogo. Si no se trata, la enfermedad puede provocar complicaciones graves y conducir a la pielonefritis y otras enfermedades graves.

Clasificación

Por la naturaleza del curso de la cistitis pediátrica puede ser aguda y crónica. La forma aguda de la enfermedad se caracteriza por lesiones de las capas mucosa y submucosa de la vejiga, y en el curso crónico, los cambios patológicos también afectan el espesor muscular del órgano.

  • cistitis primaria, que no está asociada a anomalías funcionales o anatómicas del órgano y se produce de forma independiente;
  • cistitis secundaria, que es consecuencia de una insuficiencia funcional o anatómica de la vejiga, resultado de otras enfermedades inflamatorias.

Teniendo en cuenta la localización, la cistitis puede ser focal (local) y difusa (total). Si el proceso inflamatorio afecta al cuello del órgano, los expertos hablan de la forma de cuello de la patología.

Dependiendo de la presencia de complicaciones, la enfermedad puede complicarse o no. Las complicaciones más comunes de la cistitis son uretritis, esclerosis del cuello de la vejiga, pielonefritis.

Causas del desarrollo

En la mayoría de los casos, la inflamación de la vejiga está causada por la flora bacteriana. El agente causal puede ser Escherichia coli, estafilococo, Klebsiella, clamidia, bacilo pseudomonas. En algunos casos, se produce una penetración simultánea de varios agentes infecciosos en el organismo a la vez.

El tipo agudo de patología se caracteriza por un rápido desarrollo y un rápido aumento de la sintomatología. Las causas más comunes del desarrollo de esta forma de cistitis en los niños son:

  • debilitamiento del sistema inmunitario del niño causado por hipotermia, avitaminosis, enfermedades crónicas, estrés, fatiga física o emocional;
  • incumplimiento de las normas de higiene personal: cambio infrecuente de ropa interior, uso de toallas sucias, lavado inadecuado, especialmente en las niñas (el lavado debe hacerse en dirección del pubis al ano, para no transferir agentes infecciosos de la zona perianal a los genitales y la uretra);
  • uso constante de pañales si no se cambian a tiempo;
  • cateterismo e intervenciones quirúrgicas en órganos genitourinarios;
  • infección por microorganismos de transmisión sexual (relevante para adolescentes sexualmente activos).

En las niñas, la causa de la cistitis suelen ser enfermedades ginecológicas asociadas: vulvovaginitis, vulvitis, etc.

La forma crónica de la enfermedad es casi siempre el resultado de una cistitis aguda infratratada o de tácticas de tratamiento incorrectas.

Síntomas

El cuadro clínico de la enfermedad depende del tipo de agente infeccioso que haya causado la inflamación, de la gravedad y la forma de la patología, así como de la presencia de otros procesos inflamatorios en el organismo del niño.

Los signos más característicos de la cistitis en los niños son:

  • aumento de las ganas de orinar hasta 2-4 veces por hora;
  • ardor, molestias en la zona uretral;
  • dolor y corte al orinar
  • secreción de orina en pequeñas porciones;
  • dolor tirante y punzante en el bajo vientre, sobre todo antes de vaciar la vejiga, en caso de restricción prolongada de las ganas;
  • cambio del color y de la consistencia de la orina (la orina se vuelve oscura, turbia, a menudo presenta impurezas escamosas, sedimento, a veces sangre);
  • olor desagradable característico de la orina.

En muchos niños, sobre el fondo de la inflamación en la esfera genitourinaria aparecen signos generales de malestar: aumento de la temperatura corporal, por lo general hasta 38 grados, dolor de cabeza, fatiga excesiva y somnolencia.

En las niñas, los signos de cistitis pueden combinarse con síntomas de patologías ginecológicas: flujo vaginal, erupción cutánea, ardor en la zona perineal, etc.

En los lactantes, la patología puede sospecharse por el comportamiento inquieto, el llanto al orinar, la alteración del sueño, el rechazo a comer, el aumento de la temperatura corporal.

Diagnóstico de la cistitis

Para tratar con rapidez y eficacia la cistitis infantil, los especialistas deben identificar primero las causas de la enfermedad. Los niños y niñas con sospecha de inflamación de la vejiga deben ser examinados por un urólogo. Dado que en las niñas la patología suele ir acompañada de lesiones genitales, puede ser necesaria la consulta adicional de un ginecólogo pediátrico.

La tarea de los padres es ponerse en contacto a tiempo con los médicos cuando aparecen los primeros síntomas de la enfermedad: micción frecuente y molestias en la zona inguinal.

El examen médico comienza con la evaluación de las manifestaciones clínicas, escuchando las quejas del niño y de sus padres y recogiendo la anamnesis. El especialista aclara la información necesaria para el diagnóstico, analiza la sintomatología y el grado de gravedad de los signos existentes.

Una vez realizado un diagnóstico preliminar, los pacientes jóvenes son remitidos a procedimientos de laboratorio diseñados para determinar las causas de la inflamación y la naturaleza de la afección actual. Los métodos de examen de laboratorio para la cistitis incluyen:

  • un análisis de sangre clínico general;
  • análisis de orina;
  • siembra bacteriológica de orina para microflora;
  • examen de orina según Nechiporenko;
  • frotis para microflora de genitales y uretra.

Además, se prescriben métodos instrumentales de examen, que incluyen la ecografía de los órganos urogenitales, la cistoscopia, la cistografía y otros procedimientos.

El diagnóstico integral tiene como objetivo detectar la cistitis y las patologías asociadas (por ejemplo, la presencia de nódulos en la vejiga, daños en las paredes del órgano o su deformación).

Tratamiento

El tratamiento de la cistitis en niños y adolescentes depende de la causa de la enfermedad, la gravedad y el volumen de los síntomas, la edad del paciente, la presencia de patologías concomitantes.

Dado que en la gran mayoría de los casos la inflamación de la vejiga es de origen bacteriano, el principal método terapéutico es el uso de antibióticos. El tipo de principio activo, la dosis y el régimen farmacológico sólo los determina el médico que atiende al paciente. Los intentos de ajustar de forma independiente la terapia antibiótica prescrita, añadir otros fármacos o utilizar remedios populares pueden tener consecuencias impredecibles para el organismo del niño.

Además del tratamiento antibacteriano, al niño se le pueden recetar los siguientes grupos de medicamentos:

  • antiinflamatorios;
  • antifúngicos;
  • antiespasmódicos;
  • antipiréticos;
  • urosepticos.

Para consolidar el efecto terapéutico conseguido, pueden utilizarse diversos procedimientos fisioterapéuticos: electroforesis, magnetoterapia, terapia de frecuencia ultraalta, fisioterapia y otras técnicas.

Como complemento del tratamiento principal, a los pacientes jóvenes se les indica que sigan estrictamente un régimen estricto de bebida y una dieta suave. Se recomienda aumentar el consumo de agua potable limpia para prevenir la intoxicación infecciosa y la deshidratación. De la dieta de un niño enfermo es necesario eliminar los platos picantes, ahumados, fritos, las bebidas carbonatadas y los alimentos con un contenido excesivo de sal hasta la recuperación completa.

Prevención de la cistitis en los niños

Es mucho más fácil prevenir el desarrollo de la enfermedad que ocuparse de su tratamiento más adelante. Con el fin de prevenir el desarrollo de la cistitis en la infancia, es necesario observar las medidas preventivas:

  • vigile cuidadosamente la higiene genital del niño y enséñele habilidades para el autocuidado diario;
  • lavar a los bebés después de cada deposición y antes de cambiarles los pañales;
  • lavar correctamente a las niñas, desde el pubis hasta el ano;
  • no permita que los niños utilicen artículos de higiene personal o ropa de otras personas (toallas, esponjas, franelas, ropa interior);
  • comprar ropa interior espaciosa de tejidos naturales para niños;
  • no enfriar en exceso a los bebés, ya que la exposición a bajas temperaturas provoca una disminución de las defensas inmunitarias generales y locales, lo que multiplica el riesgo de activación de la flora patógena;
  • asegúrese de que los niños tienen un régimen de bebida normal para el vaciado regular de la vejiga y asegúrese de que los bebés no lo toleran durante largos periodos de tiempo;
  • tratar a tiempo las enfermedades del aparato urinario y gástrico, ya que la pancreatitis, la urolitiasis, la colitis y otras patologías pueden provocar el desarrollo de cistitis.

Cuando aparecen signos de cistitis en un niño de cualquier edad, es necesario buscar ayuda médica cualificada.


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