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Sinequia vulvar o de los labios menores

La sinequia es una condición patológica en la que las niñas presentan una fusión de los labios menores y/o mayores. Se acompaña de la formación de una membrana de tejido conjuntivo entre los labios, lo que conduce a la formación de una cavidad cerrada en la vulva. En este espacio comienzan a acumularse bacterias, secreciones y orina, lo que acaba provocando el desarrollo de procesos infecciosos e inflamatorios. El diagnóstico y tratamiento de las sinequias en las niñas corre a cargo de ginecólogos pediátricos.

Las sinequias se diagnostican con mayor frecuencia en niñas de los primeros 2-4 años de vida: la proporción de esta patología supone hasta un 10% del total de enfermedades ginecológicas pediátricas. Los expertos creen que la causa principal del desarrollo de la enfermedad es la deficiencia de estrógenos, por lo que la afección nunca es congénita, ya que los recién nacidos todavía tienen un alto contenido de hormonas maternas. La formación de sinequias puede comenzar a partir de los 3-5 meses de edad.

La enfermedad alcanza su punto máximo en las niñas entre los 12 y los 24 meses de edad. El riesgo de formación de sinequias persiste hasta que el niño alcanza la edad de 7-9 años, y la fusión de los labios menores es más frecuente en los niños. En algunos casos, las sinequias desaparecen por sí solas durante la pubertad.

Clasificación

En función de la cantidad de tejido afectado, los expertos distinguen dos tipos principales de patología:

  • La sinequia completa de los labios menores;
  • La sinequia parcial (incompleta) de los labios menores.

La forma parcial, a su vez, se divide en dos grupos. El primero incluye las sinequias con una altura de fusión igual o inferior a 0,5 cm, y el segundo incluye los casos con una altura de fusión igual o superior a 0,5 cm.

Causas del desarrollo

Dos factores clave se consideran las principales causas de la formación de sinequias en las niñas:

  • características anatómicas y fisiológicas de la vulva, que está cubierta de una piel muy fina y delicada;
  • la posición de los labios: se encuentran en un entorno húmedo y casi siempre en posición cerrada.

Otros factores predisponentes pueden ser:

  • diversas enfermedades infecciosas e inflamatorias de la esfera genitourinaria;
  • higiene genital insuficiente o medidas higiénicas excesivas;
  • Embarazo complicado (toxemia de la madre, infección intrauterina del feto, etc.);
  • predisposición hereditaria.

Entre los requisitos previos, los expertos también incluyen enfermedades alérgicas, dermatosis, lesiones parasitarias del tracto gastrointestinal y algunas afecciones autoinmunes.

Síntomas

Las pequeñas fusiones parciales de los labios son casi imposibles de notar a simple vista: las detecta un pediatra durante un examen preventivo. No hay signos característicos de sinequias, además de la fusión, la sintomatología adicional aparece cuando la fusión de los labios en una niña comienza a interferir con la descarga normal de orina o la anomalía conduce a procesos inflamatorios.

Las manifestaciones dependen de la forma de fusión (total o parcial). En caso de adhesión completa de los labios, el niño está muy ansioso antes de orinar, se niega a comunicarse con el orinal, refrena el impulso de orinar desde el último esfuerzo, ya que el proceso se acompaña de dolor y malestar marcado.

La acumulación de flujo vaginal y orina en la bolsa vulvar resultante conduce a un aumento gradual del proceso inflamatorio, que se acompaña de:

  • enrojecimiento del perineo;
  • hinchazón de los labios mayores;
  • diversas erupciones en los genitales;
  • sensación de ardor, sensación de quemazón cuando la piel inflamada entra en contacto con la orina o el agua;
  • dolor agudo al orinar.

La piel de la zona genital puede estar descamada o, por el contrario, húmeda y ulcerada. Esto resulta muy incómodo para el bebé, sobre todo cuando lleva pañal y ropa interior ajustada.

Diagnóstico

Para hacer un diagnóstico al pediatra o al ginecólogo, basta con un examen visual de los genitales de la niña. Para aclarar la naturaleza de la patología e identificar la causa, con el fin de prevenir complicaciones, se lleva a cabo un conjunto adicional de estudios. Incluye:

  • análisis clínicos generales de sangre y orina;
  • frotis vaginal para microflora;
  • cultivo bacteriano de orina;
  • examen de heces en busca de parásitos;
  • análisis de azúcar en sangre;
  • raspado para enterobiasis.

No se requieren investigaciones instrumentales. En raras ocasiones, cuando las sinequias de una niña se combinan con anomalías de los genitales internos, puede ser necesario recurrir a la ecografía, el ordenador u otros métodos de diagnóstico.

Tratamiento

En ausencia de molestias y problemas urinarios, no se realiza ninguna corrección. En estos casos, está indicado un seguimiento dinámico del estado de la fusión y revisiones periódicas con un ginecólogo pediátrico.

En caso de adherencia parcial de los labios menores, se recurre más a menudo a la terapia conservadora. Consiste en el uso de preparados hormonales locales que compensan la deficiencia de estrógenos y favorecen la separación de los tejidos fusionados. Además, pueden utilizarse fármacos antiinflamatorios y antibacterianos de acción local o sistémica para suprimir los procesos infecciosos e inflamatorios.

Es importante darse cuenta de que las tácticas conservadoras son limitadas en su aplicación y se justifican sólo en caso de fusión incompleta de los labios menores con una altura de no más de 0,5 cm. Una condición importante para este tipo de tratamiento de las sinequias en las niñas es la ausencia de un proceso inflamatorio pronunciado. Además, la terapia conservadora no garantiza que no habrá recurrencia en el futuro: en el 40% de los casos, la fusión recurrente se desarrolla dentro de 1-2 años.

La separación quirúrgica de los labios está indicada en caso de adherencias de más de 0,5 cm de altura, presencia de síntomas evidentes de inflamación y trastornos urinarios. También se opta por el tratamiento quirúrgico en caso de curso constantemente recurrente de la patología. Al igual que el tratamiento conservador, la intervención quirúrgica no excluye la recidiva. Además, la incidencia de fusión recurrente es de hasta el 50%.

De gran importancia en el tratamiento de sinequias en los niños es el cuidado apropiado de los genitales durante la terapia conservadora o después de la cirugía. Está estrictamente prohibido dilatar de forma independiente los labios fusionados, tratar de romper la película, aplicar a la piel cualquier ungüentos, cremas o remedios populares sin el permiso del médico. Al llevar a cabo medidas higiénicas, no está permitido presionar sobre los genitales, por la fuerza lavar al niño, con excesiva diligencia para limpiar la humedad después del final de los procedimientos de agua.

Prevención

Es imposible prevenir la formación de sinequias en las niñas, pero los padres pueden asegurarse de que la enfermedad se detecta en una fase temprana. Para ello, es necesario llevar regularmente a los niños a revisiones preventivas con un pediatra: el médico podrá detectar a tiempo signos de fusión y remitir al niño a un especialista.

Como medidas preventivas, incluida la recaída de la patología, se recomienda:

  • utilizar pañales, cambiarlos regularmente sin llenarlos en exceso (también es aconsejable organizar “aireaciones” diarias cuando el niño esté sin pañal o pañal);
  • lavar con agua tibia todos los días al menos 2 veces;
  • utilizar toallitas húmedas o paños para limpiar la piel de los niños después de cada defecación;
  • elegir para las niñas ropa interior amplia y de tejidos naturales;
  • lavar la ropa de los niños que esté directamente junto a la zona genital por separado de la ropa de los demás miembros de la familia;
  • no aplicar cremas, geles, pomadas o polvos en la zona genital sin autorización médica;
  • utilizar lo menos posible espumas de baño y geles de ducha durante el baño;
  • no utilizar jabón al lavarse: basta con utilizar jabón una vez al día, por ejemplo, antes de acostarse por la noche, y el resto del tiempo utilizar sólo agua tibia.

Cualquier problema al orinar, inquietud infantil, enrojecimiento e hinchazón de los genitales son un motivo definitivo para consultar a un pediatra o a un ginecólogo pediátrico. En la Clínica Kidoz para Niños y Adolescentes puede obtener asesoramiento competente: las consultas las dirigen pediatras experimentados capaces de establecer una buena relación incluso con los pacientes jóvenes más exigentes.

Rehabilitación

El período de recuperación tras la separación quirúrgica de las sinequias de los labios menores en las niñas depende de la forma de fusión (completa o parcial), la edad de la niña, la cantidad de inflamación secundaria y otros parámetros individuales.

Durante el periodo de rehabilitación, es esencial:

  • lavar a las niñas a diario al menos dos veces al día, utilizando jabón para bebés o productos especiales para bebés con un pH más bajo;
  • educar a la niña para que deje de usar pañales lo antes posible (el uso de pañales después de una intervención quirúrgica puede provocar el reencuentro);
  • aplicar diariamente en los labios vaginales la medicación tópica prescrita por el médico;
  • elegir para el niño ropa interior amplia y suave, de tejidos naturales y sin colorantes.

En general, el periodo de recuperación no supera las 3-4 semanas. Si es necesario, el médico tratante dará recomendaciones adicionales a los padres del paciente a título personal.


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