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Vulvitis en las niñas

La vulvitis es una lesión infecciosa de los tejidos mucosos y blandos que cubren los genitales externos, que se presenta con mayor frecuencia en niñas menores de 10 años. Esta enfermedad sigue siendo el motivo más frecuente de consulta médica en la infancia y la adolescencia. La búsqueda de las causas de la patología, la eliminación de los síntomas y el tratamiento de la vulvitis en las niñas corre a cargo de un ginecólogo pediátrico.

La enfermedad afecta a todos los elementos de los genitales externos: los labios menores y mayores, el vestíbulo vaginal, el orificio externo de la uretra y el clítoris. En las niñas a partir de 2-3 años, la vulvitis suele complicarse con vaginitis (vaginitis), lo que complica el tratamiento.

Sintomatología

La vulvitis aguda en las niñas es la misma que en las mujeres adultas. El primer signo es un enrojecimiento pronunciado de los labios menores y mayores, el clítoris y los tejidos blandos circundantes. Hay hinchazón, que puede extenderse al pubis, la ingle e incluso los muslos. Las molestias más frecuentes son:

  • Picor y ardor en la zona genital, que aumenta al orinar, realizar actividad física y tocarse;
  • Molestias y ligeros dolores en el perineo;
  • Secreciones blancas de distinta naturaleza.

La vulvitis en bebés menores de un año puede sospecharse por los intentos compulsivos de tocar y rascar la zona afectada; las niñas mayores también se quejan de mal olor, dolor abdominal, debilidad. En algunos casos, la enfermedad se acompaña de ganglios linfáticos agrandados en la ingle, fiebre, excitabilidad, llanto, disminución del apetito.

En el curso crónico de la patología, la hinchazón y el enrojecimiento remiten ligeramente, el picor y las molestias aumentan. vulvitis recurrente a menudo conduce a complicaciones en forma de fusión de los labios menores o la vagina, cistitis, decoloración genital.

Causas del desarrollo de patologías

En la gran mayoría de los casos, la fuente de la enfermedad son agentes infecciosos de distinta naturaleza: específicos (gonococos, clamidias) e inespecíficos (virus, bacterias, protozoos). Se transmiten por contacto y contacto doméstico a través de prendas de vestir, ropa de cama, objetos comunes, o a través del torrente sanguíneo placentario y el canal del parto de la madre. Las chicas adultas que ya son sexualmente activas suelen ser infectadas por sus parejas si no utilizan métodos anticonceptivos o durante la masturbación.

Otras posibles causas de vulvitis en niñas y adolescentes son:

  • infestaciones parasitarias;
  • ingestión de objetos y sustancias extrañas (hierba, arena, tierra, pequeños insectos);
  • uso irracional de medicamentos antibacterianos;
  • trastornos endocrinos;
  • estados de inmunodeficiencia;
  • falta de ciertas vitaminas en el organismo;
  • ropa interior demasiado ajustada;
  • uso constante de pañales;
  • higiene personal insuficiente.

Menos comunes son la vulvitis alérgica (atópica), cuando el niño tiene una reacción específica del organismo a la composición del tejido de la ropa interior, compresas, jabón y otros detergentes. En algunos casos, el desarrollo de la enfermedad está causado por anomalías de la estructura de los órganos genitales y las características funcionales.

A veces la patología es provocada inadvertidamente por los padres o las propias niñas, prestando demasiada atención al lavado con diversos productos. La membrana mucosa de los genitales externos y la vagina es muy delgada, el cuidado diligente de esta zona, especialmente con jabón ordinario, viola la integridad del epitelio, lo que reduce la defensa natural y da la oportunidad de “resolver” microorganismos extraños.

Diagnóstico de la vulvitis en las niñas

El diagnóstico inicial puede realizarlo un pediatra, pero el examen posterior, la identificación de síntomas adicionales y el tratamiento de la vulvitis en niños lo lleva a cabo un ginecólogo. El protocolo de diagnóstico estándar incluye:

  • anamnesis;
  • inspección visual de los genitales externos;
  • vaginoscopia;
  • examen PCR, frotis;
  • cultivo bacteriológico;
  • análisis generales de orina y sangre;
  • examen fecal.

Si es necesario, participan en el examen un endocrinólogo, un inmunólogo y un especialista en enfermedades infecciosas.

Terapia de la enfermedad

El tratamiento de la vulvitis aguda y crónica en un niño de cualquier edad es controlar los síntomas desagradables y eliminar la causa raíz de la enfermedad. Dependiendo de la naturaleza de la patología se utilizan:

  • medicamentos que actúan sobre los agentes infecciosos;
  • pomadas analgésicas y antiinflamatorias para aliviar la hinchazón, el ardor y el picor;
  • baños de asiento con ingredientes terapéuticos;
  • lavados higiénicos con soluciones antisépticas;
  • técnicas fisioterapéuticas.

En caso de vulvitis alérgica, se realiza un análisis exhaustivo del entorno del niño, se identifican y eliminan los posibles alérgenos: pañales, ropa, productos de limpieza, alimentos. Se prescriben antihistamínicos de acción general y local para aliviar los síntomas y el picor.

Medidas preventivas

La prevención de la vulvitis y otras enfermedades genitourinarias en las niñas se basa en enseñar a los niños las normas de seguridad e higiene íntimas. Los padres deben supervisar a sus hijos:

  • Cambio diario de pañales antes de acostarse y después de defecar con agua limpia y caliente, utilizando jabón u otros medios, no más de 3-4 veces por semana
  • Cambiar los pañales a tiempo;
  • Llevar ropa amplia y holgada y ropa interior de tejidos naturales;
  • Proporcionar a las niñas productos de aseo personal: toalla, jabón, franela;
  • Llevar bragas o bañador en la playa.

También es necesario informar a tiempo a las adolescentes sobre los peligros de las relaciones sexuales sin protección.

Si su hija presenta síntomas de vulvitis, los ginecólogos pediátricos de la Clínica Kidoz realizarán el examen más delicado, prescribirán los procedimientos diagnósticos y las medidas terapéuticas necesarias. Recuerde, la falta de terapia oportuna puede causar que el proceso se convierta en infección crónica y ascendente de la vagina, el útero, la vejiga.

Dependiendo de la naturaleza de la patología, se utilizan los siguientes:

  • medicamentos que actúan sobre los agentes infecciosos;
  • pomadas analgésicas y antiinflamatorias para aliviar la hinchazón, el ardor y el picor;
  • baños de asiento con ingredientes terapéuticos;
  • lavados higiénicos con soluciones antisépticas;
  • técnicas fisioterapéuticas.

En caso de vulvitis alérgica, se realiza un análisis exhaustivo del entorno del niño, se identifican y eliminan los posibles alérgenos: pañales, ropa, productos de limpieza, alimentos. Se prescriben antihistamínicos de acción general y local para aliviar los síntomas y el picor.


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