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Candidiasis genital en adolescentes

La candidiasis urogenital o candidiasis genital en niños es una enfermedad inflamatoria del aparato urogenital de naturaleza fúngica, que está causada por microorganismos del género Candida. La afección se acompaña de lesiones de la piel y las mucosas de los genitales externos en niños y niñas. La patología se presenta predominantemente en niños adolescentes y se desarrolla más a menudo en el contexto de trastornos endocrinos sistémicos. Con el tratamiento oportuno, la enfermedad es bien susceptible de terapia. El diagnóstico y tratamiento de la candidiasis urogenital en niños y niñas corre a cargo de pediatras, urólogos pediátricos y ginecólogos.

El patógeno suele estar presente en pequeñas cantidades en la cavidad bucal, en la superficie de la piel, puede depositarse en objetos cotidianos de uso común y, a veces, en la ropa y la ropa de cama. En la mayoría de los casos, una pequeña concentración de hongos, siempre que el sistema inmunitario funcione con normalidad, no es suficiente para causar manifestaciones clínicas patológicas.

Los recién nacidos y los lactantes entran automáticamente en el grupo de riesgo para el desarrollo de la enfermedad. Esto se debe a la inmadurez de la inmunidad y un número mínimo de barreras naturales a la penetración de hongos en el cuerpo del bebé. A su vez, en los niños de la adolescencia, la defensa natural del organismo suele reducirse debido a enfermedades crónicas, lesiones, procesos inflamatorios agudos. Por lo tanto, la candidiasis bucal es un problema relativamente común al que se enfrentan muchos padres. No hay que tener miedo de la enfermedad en el 90% de los casos, pero no hay que ignorar los síntomas por el riesgo de complicaciones.

Clasificación

Según la naturaleza del curso, los especialistas distinguen dos formas principales de la enfermedad:

  • aguda;
  • crónico.

La forma aguda se acompaña de síntomas pronunciados y dura de 2 semanas a 2 meses. En la candidiasis urogenital crónica, las recurrencias en los niños se producen 4-7 veces al año, con signos clínicos más débiles.

Otra forma de patología es la de portador asintomático. En este caso, el niño no presenta signos de inflamación, pero puede transmitir la infección a otras personas, especialmente a través del contacto sexual (en el caso de los adolescentes).

Síntomas de la candidiasis urogenital en adolescentes

La base patogenética de la enfermedad es la aparición de un proceso inflamatorio local en el lugar de invasión de los hongos. Comienzan a multiplicarse activamente con la liberación de productos de desecho, lo que provoca una respuesta inmune adecuada del cuerpo del niño.

Los principales síntomas de la candidiasis urogenital en las adolescentes son:

  • picor intenso, sensación de quemazón en la zona genital, que aumenta después de orinar, lavarse, llevar ropa interior ajustada, medias, pantalones ajustados;
  • secreción vaginal cremosa o líquida, de color blanquecino, “lechoso”, con un característico olor agrio, como a cuajada;
  • hinchazón, enrojecimiento de la piel de los labios y de las membranas mucosas del vestíbulo vaginal.

Muchas chicas se quejan de molestias y ardor al orinar. Las adolescentes sexualmente activas también refieren dolor y opresión durante las relaciones sexuales.

En los varones adolescentes, los signos de candidiasis urogenital incluyen:

  • hinchazón, enrojecimiento de la cabeza del pene;
  • dolor agudo al orinar, eyaculación;
  • hinchazón del prepucio;
  • secreción por la uretra de un líquido blanquecino de olor desagradable;
  • acumulación en el capuchón que cubre la cabeza del pene, placa blanca en forma de cuajada, a veces con un tinte amarillento.

Los niños, al igual que las niñas, se quejan de picor, ardor y molestias constantes en la zona genital. Las relaciones sexuales aumentan las sensaciones desagradables.

La candidiasis urogenital es mucho menos frecuente en los bebés. Los siguientes signos pueden ayudar a sospechar la candidiasis en niños y niñas pequeños:

  • irritabilidad, irritabilidad, llanto frecuente;
  • alteración del ritmo normal del sueño;
  • enrojecimiento, hinchazón de los genitales;
  • inquietud, llanto durante o inmediatamente después de orinar.

En algunos casos de candidiasis grave, la candidiasis también se detecta en la cavidad oral y puede penetrar en las partes bajas del tubo digestivo: en el lumen del esófago, el estómago y los intestinos. A los síntomas se añaden trastornos dispépticos (dolor abdominal, náuseas, regurgitación, alteraciones de las heces de tipo diarreico).

Causas de la candidiasis urogenital

La causa de la candidiasis bucal es la reproducción de hongos del género Candida. Normalmente, este microorganismo patógeno condicional vive en la piel y las mucosas de casi todas las personas. La condición clave para la activación del hongo es una disminución de las defensas inmunitarias del organismo. Así, las causas que desencadenan el desarrollo de la candidiasis urogenital en adolescentes son:

  • enfermedades infecciosas-inflamatorias crónicas con frecuentes recidivas, lo que reduce significativamente la resistencia del organismo;
  • uso incontrolado de agentes antibacterianos y hormonales, que crea condiciones favorables para la activación no sólo de hongos, sino también de otros patógenos;
  • cambios en el equilibrio hormonal en el contexto de la pubertad activa en la adolescencia;
  • algunas patologías endocrinas (diabetes mellitus);
  • higiene genital insuficiente: falta de lavado, limpieza inadecuada de la piel después de ir al baño, cambio poco frecuente de ropa interior;
  • hipotermia frecuente.

La causa de la candidiasis en las niñas puede ser el daño a las membranas mucosas de la vagina, por ejemplo, con el uso inadecuado de tampones, relaciones sexuales bruscas.

El uso de ropa interior y prendas ajustadas, sobre todo si se combina con un comportamiento sedentario, obesidad y una higiene deficiente, puede provocar inflamación. Los ambientes cálidos y húmedos y la escasa renovación del aire favorecen la acumulación y multiplicación activa de hongos.

En los bebés, el motivo del desarrollo de la enfermedad suele ser un cuidado higiénico inadecuado del niño. Si se ignoran las normas básicas de higiene (cambio oportuno de pañales, lavado, baños de aire, etc.), aumenta la cantidad de hongos que se acumulan en las membranas mucosas de los genitales. Esto supone una carga adicional para el sistema inmunitario del lactante o recién nacido.

La causa de la activación de los hongos en los lactantes también puede servir como una inmunodeficiencia congénita o adquirida. Las infecciones virales estacionales, exacerbaciones de enfermedades somáticas crónicas aumentan el riesgo de candidiasis. En las niñas, el factor de riesgo es la fusión de los labios, y en los niños – fimosis y sinequias del prepucio.

Diagnóstico de la enfermedad

La exploración de un niño con sospecha de candidiasis urogenital comienza con un examen visual de los genitales externos. El médico evalúa el color y el estado de la piel, las mucosas de la vagina en las niñas y la cabeza del pene en los niños, y realiza una entrevista sobre las quejas y los síntomas clínicos. A veces basta con un examen visual para que un pediatra experimentado haga un diagnóstico preliminar.

Se solicitan procedimientos diagnósticos adicionales para confirmar la hipótesis inicial. Entre ellos se incluyen:

  • examen microscópico de raspados o frotis de la zona afectada de piel, mucosas;
  • análisis clínicos generales de sangre y orina;
  • cultivo bacteriológico de orina;
  • una serie de pruebas serológicas (PCR, ELISA);
  • cultivos de cultivo.

Si se sospecha que existe una patología somática concomitante, el médico puede remitir al niño a la consulta de especialistas afines. A veces, el debilitamiento de la inmunidad puede ser consecuencia de gastritis, colecistitis u otras enfermedades de los órganos internos.

Tratamiento de la candidiasis urogenital

Los objetivos clave de la terapia – la inhibición de la microflora patógena y la prevención de complicaciones. El tratamiento de la candidiasis urogenital en niños y niñas adolescentes debe ser integral y adaptada a las características individuales de salud.

Los siguientes están indicados como remedios locales:

  • soluciones antisépticas;
  • pomadas y geles analgésicos;
  • medicamentos contra el picor;
  • agentes antifúngicos.

Cuando la candidiasis afecta a órganos internos, pueden utilizarse medicamentos antimicrobianos sistémicos.

En recién nacidos, lactantes y bebés de los primeros años de vida, paralelamente a la prescripción de medicamentos, los médicos recomiendan seguir cuidadosamente las normas de puericultura, hidratar el aire, proporcionar alimentos nutritivos.

Los adolescentes deben seguir unas normas de higiene personal, cambiarse de ropa interior a diario, no llevar pantalones demasiado calientes o ajustados y rechazar temporalmente las relaciones sexuales.

Prevención

La prevención de la enfermedad se reduce principalmente a una higiene diaria y adecuada de los genitales. Los especialistas también recomiendan:

  • vigilar las enfermedades crónicas existentes en el niño;
  • examinar regularmente los genitales de los bebés y preguntar a los adolescentes cómo se sienten;
  • administrar medicamentos antibacterianos y hormonales a los niños sólo cuando los prescriba un médico y en la dosis especificada por éste;
  • enseñar a las niñas a utilizar correctamente los tampones;
  • prevenir la obesidad en los niños;
  • evitar traumatismos en los genitales;
  • enseñar oportunamente a los adolescentes los métodos anticonceptivos de barrera y cómo utilizarlos correctamente
  • informar a los adolescentes sobre los riesgos de las relaciones sexuales ocasionales.

Si no se trata adecuadamente, la candidiasis urogenital puede causar cistitis y vaginitis en las niñas, balanopostitis en los niños, así como provocar septicemia. Es muy importante vigilar la salud de los niños y enseñarles a buscar ayuda de adultos o médicos en caso necesario.


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