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Nutrición infantil


Un nutricionista es el profesional sanitario con título universitario , experto en alimentación, nutrición y dietética. Que se encarga principalmente del tratamiento nutricional de enfermedades, como por ejemplo diabetes, malnutrición, insuficiencia renal, enfermedad de crohn, del tratamiento con nutrición artificial enteral y parenteral en hospitales, prevención de patologías mediante la alimentación, participar en el tratamiento del paciente oncológico etc., además de adecuar la alimentación de cada persona a cualquier situación fisiológica, como embarazo, lactancia, ejercicio físico, etc. y otras muchas tareas, como intervenir en la gestión de control de calidad y seguridad alimentaria, el diseño y planificación de menús adaptados a patologías en hospitales o residencias de ancianos o en la intervención y desarrollo de actividades y políticas relacionadas con la salud pública.

Cuándo consultar a un nutricionista infantil?

La mala alimentación en los niños puede generar problemas de déficit de atención, ansiedad, frustración y falta de comunicación en los pequeños. Estos inconvenientes sin contar los daños que las altas cantidades de azúcares, aditivos y grasas contenidos en las denominadas comidas ‘basura’ pueden originar directamente en el sistema coronario de quienes los consumen en cantidades considerables.

De acuerdo con datos suministrados por la Organización Mundial de la Salud, OMS, productos como las hamburguesas, los cereales comerciales de marca y la mayoría de las golosinas representan una ingesta superior de alimento a la establecida como máxima para resultar saludable, lo que se ha reflejado en los últimos años en un incremento sustancial de la obesidad infantil, la diabetes, las caries dentales e incluso algunos cánceres.

Resulta de suma importancia para los padres de los pequeños, evitar la mala alimentación en los niños y orientar sus hábitos de consumo a dietas saludables basadas en alimentos de origen natural, que permitan un balance entre proteínas, vitaminas y lípidos en lugar de una dieta recargada de calorías. Esto sin olvidar la siempre necesaria actividad física día a día que mantenga el buen estado físico del cuerpo.

Por supuesto no se puede olvidar la labor de los padres en mantener los patrones saludables de nutrición en sus hijos: prácticas como obligar al niño a que coma más de lo que desea, así como premiar los comportamientos esperados con golosinas o por el contrario castigarlo con la supresión de la comida, pueden desencadenar a futuro problemas relacionados con la mala alimentación en los niños como la bulimia, la anorexia o la obesidad.

La mala alimentación: evitarla desde la primera infancia

La mala alimentación en los niños debe ser evitada desde los primeros años de vida de los pequeños, a través de prácticas que lo conduzcan a hábitos saludables. Acciones como no darle pecho al bebé hasta el punto que se llene llevan a que este aprenda a alimentarse en cantidades moderadas y a su debido momento y así evitar que cuando sea mayor vea a la comida como un medio de evasión de sus problemas.

También es recomendable mantener al bebé en constante revisión pediátrica para que obtenga el respectivo control médico y le sean formuladas dietas alimenticias adecuadas; algunos especialistas sostienen que a los dos años de edad el niño debería haber probado un poco de varios tipos de comida, pero respetando siempre la tabla de pesos y medidas determinada por el especialista.

Se debe restringir que se salten las comidas de rigor del día (desayuno, almuerzo y cena), las cuales deben ser ingeridas en horas determinadas; estas deben contener una composición variada y equilibrada de carnes, harinas, verduras y frutas; y por último recurrir al agua como respuesta a la sed, dado que es un líquido libre de calorías y otros elementos que podrían recargar la dieta alimenticia. Recuerde que mantener la salud de los pequeños es cuestión de costumbre.


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