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Trombocitopenia en niños

La trombocitopenia infantil es un estado patológico en el que se produce una disminución del nivel de plaquetas en la sangre por debajo de los valores normales de 150.000 por 1 microlitro de sangre. El síndrome está causado por diversos procesos infecciosos-inflamatorios, oncológicos o de otro tipo en el organismo del niño.

La trombocitopenia en recién nacidos, niños pequeños y adolescentes aumenta repetidamente el riesgo de hemorragias espontáneas, que pueden amenazar directamente la vida y la salud de los niños. El diagnóstico de la afección se realiza en un complejo de médicos de diferentes especialidades. Cómo tratar la trombocitopenia en niños lo decide un hematólogo con la participación de un pediatra y otros especialistas de perfil estrecho.

La principal tarea de las plaquetas es participar en los procesos de coagulación de la sangre y detener las hemorragias. Se producen en la médula espinal y no viven más de 10 días, lo que exige su renovación constante. Si por alguna razón se altera la producción de plaquetas, puede desarrollarse trombocitosis (aumento del número de células) o trombocitopenia (disminución del número de elementos).

Las plaquetas parecen pequeñas placas rojas. Cuando reciben la señal de una hemorragia, se agrupan en el punto de la lesión y se adhieren para formar un coágulo, deteniendo así la pérdida de sangre. En la trombocitopenia de lactantes y niños mayores, incluso una lesión cutánea leve puede provocar una hemorragia incontrolada, que es extremadamente peligrosa y pone en peligro la vida.

Según las estadísticas, la trombocitopenia pediátrica se produce con una incidencia de hasta 25 casos por cada mil bebés.

Clasificación

En general, la enfermedad en los niños se divide en dos grandes grupos: trombocitopenia primaria (idiopática) y secundaria (adquirida). En el primer caso, la condición es una enfermedad independiente y no depende de otras patologías, en el segundo se convierte en una consecuencia o síntoma de la enfermedad subyacente.

Dentro de la forma primaria, se distinguen tres subtipos en función de la duración de la enfermedad:

  • diagnosticada por primera vez, cuando no han transcurrido más de 3 meses desde el inicio de la enfermedad y no se ha detectado esta afección con anterioridad;
  • prolongada o persistente, en la que, incluso con tratamiento, el nivel de plaquetas no vuelve a la normalidad durante 3-12 meses;
  • crónica, cuando el bajo nivel de elementos persiste durante más de 12 meses.

La forma secundaria también puede ser aguda (hasta 6 meses) y crónica, en la que la deficiencia de plaquetas está presente durante 6 meses o más.

En función del número de elementos en la sangre, se distinguen tres grados de trombocitopenia en los niños:

  • I – el nivel ha disminuido ligeramente dentro del intervalo de 50-150 mil/μl;
  • II – el número de plaquetas varía de 20 a 50 mil/μl, lo que conlleva hemorragias subcutáneas, hemorragias imparables a largo plazo;
    III – el número de células no supera los 20 mil/μl, pudiendo desarrollarse hemorragias masivas externas e internas de carácter espontáneo.

El tercer grado de trombocitopenia es el más grave en un niño y requiere atención médica inmediata y seguimiento médico constante.

Teniendo en cuenta la etiología en los niños, se distinguen formas inmunitarias (autoinmunitarias, aloinmunitarias, heteroinmunitarias) y no inmunitarias de trombocitopenia.

Causas del desarrollo

Las formas congénitas de la enfermedad se deben principalmente a mutaciones hereditarias, anomalías cromosómicas y patologías infecciosas transmitidas en el periodo prenatal.

El culpable más frecuente del tipo adquirido es la púrpura trombocitopénica, una afección del grupo de las diátesis hemorrágicas, en la que se desarrolla una deficiencia de placas rojas. La enfermedad se manifiesta por hemorragias múltiples en las mucosas y la piel, hemorragias espontáneas por la nariz, la faringe, el estómago, el útero y otros órganos.

Otras causas de los tipos secundarios de trombocitopenia en niños son:

  • linfoma;
  • tuberculosis;
  • enfermedad de Gaucher;
  • lupus eritematoso sistémico;
  • formas crónicas de hepatitis;
  • infección por VIH;
  • SIDA;
  • leucemia aguda;
  • tiroiditis;
  • CID.

En la infancia, los niveles de plaquetas pueden disminuir en el contexto de afecciones infecciosas agudas, como el sarampión, la varicela y la rubéola, la mononucleosis infecciosa, las infecciones herpéticas y por adenovirus, la amigdalitis aguda y crónica y muchas otras enfermedades.

Si la trombocitosis de un niño ha pasado a ser trombocitopenia, la causa puede deberse al uso irracional o incorrecto de determinados medicamentos, como antibióticos, sedantes, medicamentos que contienen alcaloides, oro y bismuto.

La disminución del número de glóbulos rojos también puede estar asociada a deficiencias nutricionales, cuando el organismo del niño no recibe la cantidad adecuada de proteínas, grasas, hidratos de carbono y grupos de distintas vitaminas. Esto puede ocurrir en familias en las que los padres siguen el vegetarianismo, el crudismo u otras dietas estrictas y enseñan prácticas similares a sus hijos.

Los niveles de plaquetas pueden caer en el fondo de las enfermedades a largo plazo y sistémicas, después de la vacunación, con la exacerbación de patologías alérgicas. La condición de la madre durante el embarazo también afecta a la composición de la sangre del niño: si el futuro padre durante el embarazo fumaba, consumía alcohol y drogas, experimentó un estrés constante, aumenta el riesgo de trombocitopenia y una serie de otros síndromes en el niño.

Síntomas de la trombocitopenia

Los primeros signos de una disminución del número de placas rojas en la sangre suelen ser hemorragias subcutáneas, cuando cualquier, incluso un ligero impacto contundente sobre la piel conduce a la formación de hematomas.

Los síntomas clásicos de la trombocitopenia en niños son:

  • sangrado frecuente de las encías al cepillarse los dientes o masticar alimentos duros;
  • petequias en el cuerpo – una erupción característica en forma de pequeños puntos, que se localiza con mayor frecuencia en las extremidades, el abdomen, el tórax;
  • hemorragias en las mucosas de la nariz, la boca, los genitales, la esclerótica de los ojos;
  • sangre de larga duración tras lesiones cutáneas;
  • hemorragias nasales frecuentes, profusas y prolongadas.

En las adolescentes, un signo de trombocitopenia puede ser menstruaciones prolongadas (más de 5-7 días) con flujo abundante.

A medida que se desarrolla la patología, las señales de una disminución de los niveles de plaquetas se convierten en hematomas extensos después de inyecciones, cortes, pinchazos accidentales en la piel y hemorragias durante más de un día después de la extracción de dientes, procedimientos médicos invasivos. Pueden producirse hemorragias gástricas y uterinas espontáneas y, en casos raros, hemorragias cerebrales, que casi siempre son mortales.

La trombocitopenia también puede presentarse con otros signos dependiendo de la enfermedad subyacente, como dolor articular y muscular, cefalea, tos, temperatura corporal elevada, etc.

Diagnóstico

El método de diagnóstico fundamental es un análisis de sangre de laboratorio, que puede mostrar la presencia de procesos inflamatorios y niveles de plaquetas. Para identificar la posible causa de la patología, se realiza un frotis de sangre periférica. El diagnóstico ulterior de la trombocitopenia viene determinado por los síntomas clínicos en los niños y el grado de deficiencia de plaquetas. Como parte del examen, se conciertan citas:

  • técnicas ecográficas;
  • técnicas radiológicas;
  • tomografía computerizada y por resonancia magnética.

Puede ser necesario un inmunoanálisis de sangre y otras pruebas específicas.

Tratamiento

El médico tratante decide si es posible curar la trombocitopenia en un niño y cómo hacerlo exactamente. La táctica terapéutica se basa en las causas del síndrome. Si la disminución en el nivel de placas rojas se asocia con condiciones infecciosas agudas, la terapia etiotropic se lleva a cabo con bacterianas, antivirales, antifúngicos y otros fármacos de acuerdo con las indicaciones.

En relación con patologías inmunológicas, oncológicas, se utilizan fármacos específicos. En caso de hemorragias masivas o frecuentes, se prescribe una terapia transfusional. En general, el tratamiento de la trombocitopenia en recién nacidos y niños mayores tiene como objetivo mantener un nivel adecuado de plaquetas, controlar los síntomas y eliminar la causa subyacente de la enfermedad. En algunos casos, puede ser necesaria la extirpación del bazo.

También se lleva a cabo una corrección del estilo de vida y la nutrición. No existe una dieta especial para los niños con trombocitopenia, todas las recomendaciones se reducen a mantener una dieta equilibrada y nutritiva rica en carne, pescado, fruta fresca, productos lácteos.

Pronóstico y prevención

El pronóstico de la trombocitopenia en niños depende del grado de deficiencia plaquetaria, del estado actual del joven paciente y de la presencia de otras patologías sistémicas o agudas.

No existe una prevención específica. Se aconseja a los padres que sigan un estilo de vida saludable en las fases de planificación del embarazo y gestación del feto, abandonen los malos hábitos y vigilen atentamente el desarrollo del niño.

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