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Linfoma en niños

El linfoma es una afección patológica de naturaleza polietiológica, en la que se forman neoplasias malignas de tipo tumoral en niños. Bajo este término, los especialistas entienden las enfermedades causadas por cambios en las estructuras del sistema linfático. Los linfomas de diversos tipos en recién nacidos, preescolares y adolescentes son tratados de forma integral por pediatras, oncólogos, hematólogos y otros médicos, si es necesario.

Los linfomas infantiles representan hasta el 7% de todas las neoplasias malignas, con una incidencia máxima en la adolescencia. El menor número de casos diagnosticados se observa en niños menores de 3 años. Según las estadísticas, los niños padecen este tipo de enfermedad con más frecuencia que las niñas. Incluso con el moderno nivel de desarrollo médico y muchos fármacos eficaces, el tratamiento del linfoma en niños entraña muchas dificultades.

Clasificación

Clasificar los linfomas en dos tipos globales: Hodgkin y no Hodgkin.

  • El linfoma de Hodgkin o linfogranulomatosis se caracteriza por lesiones malignas del tejido linfoide con un proceso bien reversible. El proceso patológico se localiza principalmente en los ganglios linfáticos cervicales. Esta forma de la enfermedad casi nunca se da en escolares jóvenes. El pico recae en los mayores de 15 años, por lo que el linfoma de Hodgkin se considera con razón una enfermedad de adolescentes.
  • El linfoma no Hodgkin es más frecuente en niños pequeños. Incluyen todas las variantes de transformación maligna de las estructuras linfáticas, excepto el linfoma de Hodgkin. Estos tipos de enfermedad en los niños son más agresivos que en los pacientes adultos, pero al mismo tiempo son más susceptibles de tratamiento.

Según las manifestaciones clínicas y la gravedad del proceso patológico, se distinguen cuatro estadios de desarrollo del linfoma:

  1. se caracteriza por cambios neoplásicos en un solo grupo de ganglios linfáticos;
  2. el estadio 2 se acompaña de la extensión del proceso a varios grupos anatómicos, pero sólo a un lado del diafragma;
  3. en el estadio 3 hay una lesión total de todas las zonas anatómicas de ambos lados del diafragma;
  4. la etapa más grave y difícil de tratar de linfoma, se caracteriza por la participación del sistema nervioso central y los órganos hematopoyéticos del niño en el proceso patológico.

Es muy importante que los especialistas determinen con fiabilidad el estadio del linfoma, ya que esto afecta directamente a las tácticas de tratamiento.

Causas del desarrollo de la enfermedad

Hasta la fecha, no se conoce del todo el origen de la enfermedad. Se considera que los factores más probables son las inmunodeficiencias congénitas y adquiridas. Otras posibles causas de linfoma en niños son:

  • Enfermedades infecciosas que afectan al sistema linfático, por ejemplo, mononucleosis infecciosa causada por el virus de Epstein-Barr, infección por citomegalovirus, algunas lesiones fúngicas;
  • VIH, SIDA;
  • anomalías cromosómicas.

Los especialistas también constataron que la patología se da sobre todo en niños de piel blanca, de lo que se deduce la peculiaridad étnica del origen de la enfermedad.

Síntomas

El cuadro clínico de los linfomas pediátricos depende de la fase del proceso patológico, la edad del niño, la presencia de enfermedades concomitantes o de otro tipo y las características individuales del organismo. Los signos más comunes son:

  • pérdida de peso no motivada;
  • fiebre sin manifestaciones de patologías infecciosas o inflamatorias;
  • aumento de la sudoración, especialmente por la noche
    debilidad;
  • fatiga rápida;
  • disminución del apetito.

Los síntomas específicos del linfoma no hodgkiniano en niños son una marcada palidez de la piel y dolor óseo y articular, pero estos signos pueden no observarse en todos los casos.

El agrandamiento periódico de los ganglios linfáticos no se considera una manifestación específica de patología, ya que el sistema linfático reacciona así ante cualquier proceso infeccioso e inflamatorio del organismo. La alarma se dispara si los ganglios crecen de forma gradual pero sistemática, y el niño empieza a preocuparse por la falta de aire y las dificultades respiratorias.

Cuando los ganglios linfáticos de la parte inferior o superior del abdomen están agrandados, los niños pueden quejarse de una sensación de pesadez en el estómago y la región subcostal, a veces hay un ligero dolor, puede haber ligeros trastornos en las heces.

Diagnóstico

Los análisis de sangre y la exploración física general tienen una importancia primordial en el diagnóstico del linfoma en niños, sobre cuya base los médicos evalúan los síntomas clínicos y analizan las anomalías. Se lleva a cabo un conjunto estándar de exámenes, que incluyen técnicas de diagnóstico radiográfico y ecográfico. En algunos casos, puede ser necesaria una biopsia de los tejidos linfoides dañados.

Para evaluar el sistema cardiovascular, se solicita un ECG y un EcoCG. Si es necesario, se realiza un TAC o una resonancia magnética.

Tratamiento del linfoma en niños

Un niño con sospecha o diagnóstico de linfoma debe ser hospitalizado. En función del tipo de enfermedad, el estadio del proceso patológico y la gravedad de los síntomas, se prescribe un tratamiento adecuado de quimioterapia. Los principales fármacos son citostáticos -agentes antitumorales que inhiben el crecimiento de las células patológicas-, que el niño enfermo recibe por vía intravenosa o por acceso intratecal.

Si es necesario, el tratamiento farmacológico se complementa con radioterapia. La inmunoterapia y otros avances modernos se utilizan en algunos bebés.

En situaciones en las que el tumor maligno es pequeño y está claramente localizado, y no afecta a las estructuras de los órganos o vasos sanguíneos vecinos, está indicada la cirugía. Tras la extirpación del linfoma, también se prescribe quimioterapia, pero en dosis reducidas. En el futuro, el niño se selecciona el programa de rehabilitación óptima, la dieta, el esquema de ejercicio. La rehabilitación se lleva a cabo sólo bajo la supervisión de un oncólogo.

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